Cierra los ojos e imagina un rugido ensordecedor de cortinas de agua precipitándose al vacío. ¿Puedes oírlo? Es el magnífico estruendo del Niágara y sus cataratas. Uno de los espectáculos naturales más visitados del mundo en el país más extenso de Norteamérica y el segundo del mundo: Canadá.

Sus paisajes casi vírgenes son muy variados, así como sus parques nacionales. Si impresionan sus cataratas, de la misma manera lo harán sus horizontes dentados por los altos picos de las Montañas Rocosas del oeste, sus ríos de aguas bravas, sus lagos azules, las tundras del norte y las amplias praderas de la parte central. El sur, conquistado por densos bosques de coníferas, es todo un espectáculo.

En su breve historia, Canadá se ha convertido en una sociedad volcada en el conocimiento y la cultura. Comprometidos con la educación, el medio ambiente y el servicio de salud universal, los canadienses miran al porvenir con confianza y optimismo.

Y tú, ¿Te lo vas a perder?

DONDE LA NATURALEZA SE MUESTRA PODEROSA

Cursos de inglés en Canadá

Estudiar inglés en Canadá es para muchos hispanohablantes una fuente excepcional de aprendizaje, puesto que, además de la seguridad y la calidad de vida que ofrece, se trata de un destino poco frecuente. Esto se traduce en garantía de una inmersión lingüística única. Los canadienses, deseosos de conocer la cultura Europea, abren sus casas a nuestros estudiantes con mucha facilidad, lo que supone un intercambio cultural inigualable.

Nuestros cursos de inglés en Canadá ofrecen un equilibro excepcional entre la parte académica y las actividades culturales, lo que supone una opción muy interesante.

EDAD:
15 -18 años
DURACIÓN:
4 semanas
ALOJAMIENTO:
Familias

Ciudades para perderse

En Canadá también impresionan sus ciudades. Lo podrás comprobar por ti mismo si eliges realizar uno de nuestros cursos de inglés en Canadá.

Desde la afamada calidad de vida de Vancouver, a la amable Toronto, en la que se puede recorrer Yonge Street, una calle de récord Guinness por sus 56 km, o disfrutar en Ottawa del Canal Rideau, la pista de patinaje sobre hielo más larga del mundo.

Sin olvidar los aires celtas de Nueva Escocia, o la única ciudad amurallada de América al norte de México: Quebec, quien, con sus más de cuatrocientos años sobre sus muros de piedra, mira impasible a la Reserva Chic-Chocs, en la que hay caribús y más alces que seres humanos.